
David Obscura
Zihuatanejo, Gro.- Artesanos indígenas de origen náhuatl asentados en el puerto de Zihuatanejo, han sufrido la apropiación cultural que hacen algunas empresas para después realizar las artesanías en serie en fabricas incluso en China.
En Zihuatanejo la mayoría de los comerciantes venden artesanías de origen chino que hacen pasar como si fueran guerrerenses y solamente hay unos 20 artesanos de verdad porque poco a poco se va perdiendo la tradición.

Hay mucho revendedor, solamente compran y venden las piezas, muchas vienen de Tonalá y hay proveedores de Cuernavaca y Estado de México, pero muchas piezas son de origen Chino, “hay modelos que tomaron de nuestras artesanías y que ya vienen desde China”, expresó Pedro Vargas Albino, de la etnia náhuatl, originario de San Juan Telelcingo, pero que es residente en Zihuatanejo desde hace varias décadas.

Las florecitas y los pájaros, toda la simbología del estado de Guerrero el árbol de la vida, las aves, entre otras imágenes han sido plagiadas durante años y se pueden ver en playeras o imitación de artesanías que vienen incluso de oriente.
Ante ello los artesanos indígenas
“ya no dejamos tomen las fotos a las piezas porque hasta revendedores andan viendo que dibujo hay nuevo para robarlo y después lo dan más barato porque no es el proceso artesanal, algunos clientes no perciben que algunas piezas son chinas realizadas en serie industrializada”.
Por su parte el artesano, Ivan Rendón Jiménez, destacó que en las piezas de alambrado, macramé y filigrana es más difícil, pero sí llega a haber piratería,
“en ocasiones vienen a comprarlas para reproducirlas; me he encontrado mis diseños muy parecidos”.
Detalló que las reproducciones son artículos realizados en máquinas en serie porque el acabado de sus piezas es idéntico “y en el caso de nosotros cada pieza es única”.




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