
Zihuatanejo, Gro. – 30 de abril de 2026.- En el marco del Día del Niño, el Dr. Jesús Pino Leyva protagonizó una jornada llena de fe, amor y esperanza al visitar a niños que luchan contra el cáncer, llevando no solo juguetes, sino un mensaje profundo de que Dios nunca abandona.
Más que una entrega de obsequios, fue un encuentro de almas. El Dr. Pino convivió con los pequeños guerreros, con sus madres y padres, escuchando sus historias, orando con ellos y recordándoles que la fe mueve montañas. Entre sonrisas y lágrimas de emoción, cada juguete se convirtió en un símbolo de esperanza.
Fiel a su vocación de servicio, Jesús Pino Leyva demostró una vez más por qué es considerado un instrumento de Dios en la tierra. Su presencia transmitió paz, su palabra fortaleció corazones y su ejemplo recordó que la medicina más poderosa es el amor al prójimo.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue cuando el Dr. Pino, con guitarra en mano, entonó el himno “Alma Misionera”, arrancando aplausos y cantos de los niños y familias presentes. “Señor, toma mi vida nueva, antes de que la espera desgaste años en mí…”, cantó con el corazón, contagiando a todos de su espíritu misionero.
Quienes lo conocen lo describen como un hombre con un futuro grande, no solo en el ámbito profesional, sino como líder humano y espiritual. Su carisma, su preparación y su sensibilidad social lo proyectan como una futura figura para los medios de comunicación con contenido de valor, de esos que hoy tanto necesita Guerrero y México: mensajes que inspiran, que construyen y que acercan a Dios.
Acciones como la del pasado 30 de abril confirman que el Dr. Jesús Pino Leyva no solo cura cuerpos, sino que toca almas. Y su camino apenas comienza.




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