Un chilango en Zihuatanejo

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Gonzalo Gómez Armenta llega a los dieciséis años a Zihuatanejo. Actualmente cuenta con cuarenta años y recuerda que en esos tiempos estaba tranquilo el pueblo, no había ni donde beber, en aquel tiempo era deportista, no fumaba, no tomaba, solo quería ver futbol en ese tiempo, a la selección de Menoti de Mejía Barón.

El chilango se gana la vida desde hace ya veinte años comerciando, viaja y trae mercancía a Zihuatanejo. Nació en la Aragón en el D.F., con raíces en la Bondojo y Tepito, se lanzó a la aventura comercial vendiendo casettes y discos compactos (originales).

Haciendo equipo con un camarada que trabajó de mecánico en la Flecha Roja, y ya después que lo despidieron porque tronó la empresa, le dijo: “vámonos a vender a Pochutla pa’ rumbo a Oaxaca”, “Ah chinga’”, respondí; yo antes nada más llegaba a Cuernavaca, a Iguala, cerca me regresaba. Ya con él nos fuimos alejando más y en aquel tiempo en Lázaro nos esperaban los lunes, los martes me esperaban en Acapulco y los miércoles me esperaban en Oaxaca. Luego mi camarada se casó chavo y ya no pudo seguir conmigo, pero yo le seguí y te vas enrolando, cuando menos lo piensas te vas haciendo amigo de operadores de camiones, vas haciendo tu clientela, empecé con casettes, después discos compactos, cuando eran originales entraba por todos lados. Aquí en Zihua les surtía a los que vendían pero esa industria del disco  ya tronó, por lo mismo de la economía no hay quien te compre un disco original.

Zihuatanejo me gusto para descansar, llegaba después del trajín que traía y fui teniendo muchos amigos. Te va jalando, siempre he dicho que Zihuatanejo es chiquito y todos se conocen, ´´Todos son familia´´, a fin de cuentas.

Y así fue como empecé a venir a Zihuatanejo. Cuando llegué aquí, como utilizaban música, vendía música a todos los bares, a todas las cantinitas. Al que quería música yo se la llevaba, normalmente traía lo de moda. Un DJ me pedía los remixes, una cantina quería las rancheras, una fonda a Juan Gabriel, a Roció Durcal, un camionero pues quiere escuchar sus corridos, en ese tiempo eran los Tigres del Norte, no había tanto corrido como ahorita. Normalmente lo nuevo en música, Zihuatanejo sigue siendo vanguardia en música por los DJ’s que hay. En ese tiempo me atrevo a decir que la Torreña fue el primero en tener una rockola de discos compactos, me acuerdo que me pedía mucho de Irene Rivas, de Los Freddys. La parrilla de Cuco, El Gallinero, eran lugares que se hicieron famosos porque ahí pasaban las peleas de Julio Cesar Chávez, de Mike Tyson, como eran pago por evento pues ‘ora sí que nomás ahí, porque ni en Ixtapa las ponían”.

Cuando llegué a Zihuatanejo cómo me gustaba el futbol y me invitaron a jugar con un equipo que se llamaba Zapata Duckers, lo traía Javier “la Chiva”. Jugábamos en la unidad deportiva, en  la liga del Gallo, yo jugaba de defensa. Ya de ahí anduvimos haciendo equipos como El Servimotos, que tuvo jugadores muy buenos; el equipo de Emilio del taller de motos que estuvo representando a Zihuatanejo en torneos estatales. Nada más que tener un equipo aquí en Zihuatanejo sale muy caro. En aquel tiempo acepté la invitación de Javier la Chiva para traer mi equipo que tenía en el D.F., jugábamos en el deportivo Oceanía. Los chavos corrían toda la banda, le pegaban con los dos perfiles, el portero te volaba de poste a poste, tenían disciplina. Esa vez estaba la tribuna llena pues lo habían promocionado por la radio, y me dije “a ver si no nos golean” y no, estuvo bien, íbamos ganando; ya después nos relajamos pa’ que nos empataran y no se fueran a pelear entre ellos. Les pagamos la visita y los llevé a D.F., no’más que me los llevé en Noviembre que hacía frio y no salieron del hotel. Aquí en Zihuatanejo tengo un amigo, Sergio “la Olga”, que conoce de futbol pero me comenta que no hay apoyos aquí en Zihua para elevar el nivel del futbol, si se trata de echar patadas donde sea, pero para elevar el nivel hay que apoyar el futbol. Actualmente sigo trayendo la novedad en cuanto a música y películas, todos me conocen por “el Chilango”, pocos me conocen como Gonzalo. Tengo muchos amigos aquí y quiero mucho a Zihuatanejo, la razón es que aquí ando. Ya tengo una niña de apenas cuatro meses, se llama Verónica Nicol y todavía no me la creo. Ahorita ando en el Mercadito Benito Juárez, no’más que el comercio en general ha andado últimamente muy bajo, las famosas temporadas ya se acabaron. Uno se tiene que mover más, invertir más y ganar menos. Pero no queda de otra, hay que echarle ganas, yo siento que no nada más es en Zihuatanejo, sino en todos lados. No se desanimen, esto va a cambiar, va a estar mejor, al menos no nos ha llegado un desastre natural, ahí andamos. Tenemos todo: gente, playa, buena atención, industria  hotelera, hay que invitarlos y decirles que aquí no pasa nada. Me acuerdo cuando viajaba del D.F., a Zihuatanejo que daba trabajo conseguir boletos y ahora te enseñan la pantalla y va vacío. Ya cuando conoces a la mayoría de los operadores, apenas me voy durmiendo en el autobús y de repente me habla una señora: “joven, joven, le habla el operador” y ya me dice: “vente a platicar”. La gran mayoría de los operadores son divorciados, pagan pensión, porque se la pasan más en el camión que en su casa. Hay un dicho entre ellos que se lo escuché como a tres o cuatro y dije “es verdad”, que; cuando te vendan un carro de un operador y una mujer, agárralos porque ellos no los usan. Tengo muchos amigos operadores de la famosa línea Estrella de Oro, en esa línea llueva, truene o relampagueé, siempre llega. Tenía un jefe muy bueno, Darío Zurita, gerente de la Estrella de Oro, ahora jubilado. El operador siempre ha sido ingobernable pero con él se topaban y tenía un dicho  que decía: bien te dijo tú mama cabrón, estudia, para que ningún hijo de la chingada de Zihuatanejo te vaya a estar mandando”. 

Y bueno, cerramos esta breve entrevista agradeciendo a Gonzalo –El Chilango- por darnos entretenimiento con sus películas y música.

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