La Soledad de Maciel “Un pasado que resurge”

El sitio arqueológico se ubica a 8 km hacia el oeste de Petatlán y a 25 km al oriente de Zihuatanejo de Azueta. Es recomendable llevar GPS o preguntar ocasionalmente por el lugar, ya que no existen señalamientos para llegar a la zona arqueológica.

En esta población se han encontrado vestigios prehispánicos desde los años de 1930, pero hasta 2009 comenzaron las excavaciones. Esta zona arqueológica fue un centro ceremonial ocupado por las culturas de los tomiles, los cuitlatecos y los tepoztecas.

Aún siguen las excavaciones y no se han descubierto todos los montículos de tierra que existen. Por las dimensiones, al descubrirse completamente, será la zona arqueológica más grande del estado, incluso de dimensiones mayores que Tehuacalco.

Esta zona es muy especial y única, porque sus pirámides están construidas con piedra de río y adobe de arcilla, lo que en la arqueología mexicana no es muy usual. Esto demuestra una relevancia cultural e histórica.

la-chole-petatlan-soledad-de-maciel-xihuacan

Entre los objetos que se encuentran en el museo destaca una piedra labrada con el glifo topónimo de Xihuacán, que da nombre al recinto: lugar de los poseedores de turquesa. Mide un metro de alto por 50 cm de ancho y 25 de espesor, y fue hallada durante las excavaciones en el área de Juego de Pelota.

Se exhibe un vasto universo de piezas prehispánicas, como gurillas, vasijas de obsidiana, trabajos en concha, hachas de cobre, collares de cascabel, cerámica y lítica, acervo a través del cual se explica el desarrollo cultural de esta antigua ciudad.

Otro vestigio encontrado fue un aro de jue- go de pelota, labrado en granito. Es imponente observar la Pirámide Madre, que tiene una hectárea de base y 20 metros de altura. Cuenta con nueve taludes, lo que representa nueve meses de gestación.

El colapso de Xihuacan sucedió hacia el año 1350 d.C. tras un fenómeno meteorológico que inundó el conjunto, provocando con ello el abandono paulatino del asentamiento.

Artículo publicado originalmente en la edición Julio – Agosto de 2016 en la revista Altitud Por 

Por Norma Esqueda con fotos de : Rodrigo González

COMETARIOS

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *